El Síndrome de Ehlers-Danlos (SED) es un grupo de trastornos hereditarios del tejido conectivo, a menudo clasificado como una enfermedad «huérfana» o rara debido a su baja prevalencia y a la falta de conocimiento general.
En Costa Rica, este padecimiento, que afecta la producción de colágeno y se manifiesta con síntomas que van desde la hipermovilidad articular hasta problemas cardiovasculares y fragilidad de la piel, ha transitado un largo camino desde la incomprensión médica y social hasta los prometedores avances en su diagnóstico y manejo.
La historia del SED en el país es una de resiliencia de los pacientes y sus familias, y un claro ejemplo de cómo la sensibilización puede impulsar una mejor atención y calidad de vida.
Históricamente, el diagnóstico del SED en Costa Rica ha sido un desafío. Al ser una enfermedad que se presenta con una gran variedad de síntomas, a menudo se confunde con otras condiciones musculoesqueléticas, neurológicas o incluso autoinmunes.
La falta de especialistas familiarizados con sus complejidades ha llevado a un prolongado y frustrante «peregrinaje médico» para muchos pacientes, quienes a menudo reciben diagnósticos erróneos durante años antes de llegar a una conclusión certera.
El proceso de descarte de otras patologías se convierte en un laberinto emocional y financiero, y el paciente se encuentra en un estado de vulnerabilidad, lidiando con un dolor crónico y síntomas incapacitantes sin un nombre ni un tratamiento adecuado.
Sin embargo, en la última década, ha habido un cambio palpable en la atención médica costarricense. La formación de la Asociación Costarricense de Ehlers-Danlos (ACOED) y el creciente interés de la comunidad académica y médica han sido factores clave.
Entidades como la Universidad de Costa Rica (UCR) y el Colegio de Médicos y Cirujanos han empezado a organizar charlas y seminarios para informar sobre el síndrome y sus diferentes subtipos.
Estudios de revisión bibliográfica, como el publicado en la Revista Médica de la UCR, han comenzado a explorar las técnicas de diagnóstico y tratamiento fisioterapéutico más adecuadas, lo que representa un paso crucial para estandarizar la atención a nivel nacional.
Este tipo de investigaciones y espacios de educación continua son fundamentales, ya que permiten a los profesionales de la salud actualizarse y reconocer la sintomatología del SED de manera más temprana, acortando el tiempo de espera para el diagnóstico.
En la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), la atención se enfoca en el manejo de los síntomas, que es el pilar del tratamiento, ya que no existe una cura definitiva.
Los tratamientos se centran en la fisioterapia para fortalecer los músculos y estabilizar las articulaciones, así como en el manejo del dolor crónico.
Aunque la CCSS no cuenta con un protocolo único, la referencia a especialistas en genética, cardiología y medicina física y rehabilitación es cada vez más común.
Además, el avance en la medicina genética en el país, con laboratorios privados y servicios en hospitales como la Clínica Bíblica, ha permitido a algunas familias acceder a pruebas genéticas que pueden confirmar los subtipos más graves del SED, como el vascular, lo cual es vital para el seguimiento y prevención de complicaciones potencialmente mortales.
Paralelamente a los avances médicos, la sensibilización social ha sido un motor de cambio. Organizaciones como la ACOED, conformada por pacientes y sus familias, han sido una fuerza motriz. A
través de redes sociales, conversatorios virtuales y campañas, han logrado poner en la agenda pública un tema que por mucho tiempo fue silencioso. El objetivo es desmitificar el síndrome, educar a la población sobre sus manifestaciones y eliminar la idea de que es una «curiosidad médica».
La visibilidad del SED fomenta la empatía y reduce el estigma que a menudo enfrentan los pacientes, quienes son juzgados por su fatiga crónica o sus «luxaciones espontáneas». La lucha por una mayor comprensión no solo busca una mejor atención médica, sino también una sociedad más inclusiva que entienda las barreras que enfrentan las personas con SED en el ámbito laboral, educativo y social.
El trabajo conjunto entre la academia, el sector salud y las asociaciones de pacientes está dando frutos. La educación continua para los médicos, la investigación local y la promoción de un diagnóstico temprano están transformando el panorama para las personas con SED en Costa Rica.
Aunque aún hay desafíos, como la necesidad de una mayor investigación específica para la población costarricense y la estandarización de los protocolos de atención, el camino recorrido es un testimonio de progreso.
El futuro se vislumbra con una mayor esperanza, donde el SED no sea una enfermedad oculta, sino una condición reconocida y atendida con la dignidad y el conocimiento que sus pacientes merecen.
Referencias
La Asociación Costarricense de Ehlers-Danlos (ACOED) es una organización sin fines de lucro dedicada a la visibilización, educación y acompañamiento de personas que viven con el Síndrome de Ehlers-Danlos (SED) y condiciones asociadas, como la disautonomía.
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